El jueves de la semana próxima se cumplirá un año de la caída del avión Pipper del que resultó único sobreviviente el piloto, Lenard Ibañez, de 27 años.
En el avión viajaban además Mónica Gabriela López y Silvia Edith Acosta -que murieron en el acto producto del incendio de la nave- y Ricardo Ramón Artiles, el copiloto, quien falleció a los pocos días.

Lenard Ibáñez volvió a su casa en febrero y desde entonces su principal objetivo es volver a cumplir sus funciones básicas, según describió en diálogo con Radio Chubut esta mañana.

El joven piloto recordó que «estuve desde abril hasta agosto prácticamente dormido y luego muy sedado porque los dolores eran insoportables ya que tenía desde la cintura para arriba todo afectado por el incendio y del único lugar que me quedaba sano que eran las piernas me sacaban para hacer los injertos, de manera que en todo mi cuerpo tengo marcas».

«Tuve que aprender a tragar de nuevo, me costó mucho volver a hablar, pero de a poco voy saliendo adelante» dijo el conductor del avión que se cayó en una zona de playas próxima a Puerto Pirámides.

Lenard recuerda que «me llevaron primero al hospital de Pirámides y luego al de Puerto Madryn donde me estabilizaron y luego fuí al instituto del quemado en Buenos Aires que es municipal, ni provincial ni nacional y gracias al cual estoy vivo».

Luego de 10 meses de internación más la rehabilitación en su propio domicilio Ibáñez comenzó con una campaña para que se construya un centro asistencial que atienda casos como el suyo y en general aquellos que reporten heridas complejas.

«Lo primero que estamos haciendo es organizar una fundación para lo cual estamos en pleno trámite ante la Inspección General de Justicia y luego seguir con la serie de reuniones que ya comenzamos a nivel local» reveló.