Las dudas fueron planteadas por Rubén Álvarez, vocero de los empleados de Corfo que trabajan en el centro de actividades de montaña próximo a Esquel, en diálogo con radio Chubut.

Ocurre que la licitación fue declarada desierta, pero el presidente de CORFO, Sixto Bermejo, insiste en la concesión directa invitando a las dos empresas -que no hicieron propuestas serias pero mostraron cierto interés- para que conformen una UTE y puedan desde esta misma temporada, comenzar a operar los servicios del cerro.

Álvarez recordó que ellos desde un comienzo fueron críticos del proceso aunque respetuoso de las autoridades constituidas.

«Desde un principio planteamos nuestras dudas y el tiempo nos dio la razón» aseguró Álvarez, convencido que el camino que se transitó fue negativo.

Lo extraño de todo esto es que la única firma que se presentó forma parte del grupo que opera el cerro Catedral, en Bariloche, pero no se presenta como tal sino como una empresa satélite dedicada al transporte de pasajeros.

En este sentido Álvarez graficó que «eso es lo mismo que yo me presente a un lugar diciendo que lo hago porque mi papá tiene plata pero no por mérito propio».

Cuestionó también al titular de CORFO, Sixto Bermejo, quien aparece como el gestor de la privatización, de quien se sabe fue una sola vez en 30 años a La Hoya, por lo tanto no conoce de lo que está hablando y encima lo dijo en una reunión de operadores de cerros de esquí, cuando fue invitado para tal fin.

En la actualidad trabajan 30 operarios en el cerro, de los cuales 24 están bajo convenio específico y 6 por la ley de la administración pública, además de otros cinco que operan en la ciudad como administrativos.

La preocupación mayor es que la temporada está a la vuelta del almanaque y no tienen ninguna previsión para comenzar porque no existe tarifario para los pases y no hay en el horizonte ningún movimiento para contratar a los por lo menos 40 trabajadores extras que se deben alistar para recibir a miles de esquiadores que asisten a un lugar de riesgo.

Por otro lado resultó muy extraño que los de la empresa Vía Bariloche, del mismo grupo inversor que se presentó y fracasó, hayan estado el lunes en reuniones con los operadores turísticos y concejales, confirmando las sospechas de que a pesar de no haber cumplido con los requisitos básicos, tuvieron un «guiño político» para hacerse cargo.

Cabe recordar que son del mismo grupo económico que tienen la empresa de colectivos que decidió hace unos días cerrar el centro de atención en Trelew dejando varios trabajadores en la calle.

El intendente de Esquel, Sergio Ongarato, también mostró su preocupación por la incertidumbre que se vive ante la proximidad de la temporada y la falta de definiciones.

«Tengo miedo por los puestos de trabajo que se pueden perder» dijo con tono adusto el intendente cordillerano.

Ocurre que la temporada de invierno pasada fue mala y peor la temporada de invierno por el brote de hantavirus.