Lo aseguró en diálogo con Radio Chubut la ministra de educación Graciela Cigudosa.

La funcionaria no negó que puedan existir dificultades en los 620 edificios que tiene el sistema educativo, pero lo comparó con cualquier contingencia que pueda existir en las viviendas familiares afectadas por la lluvia.

Recordó sin embargo que cada directora de escuela tiene capacidad de maniobra para decidir si suspende el dictado teniendo en cuenta el contexto en el que está cada edificio.

De paso, se mostró sorprendida por la actitud que tomaron las escuelas de gestión privada María Auxiliadora y Padre Juan que suspendieron el dictado sin que existan razones edilicias y argumentando aspectos familiares.

“Cuando fui directora en el interior había una máquina vial que nos despejaba la nieve y así concurríamos docentes y alumnos y no se nos ocurría suspender las clases” recordó Cigudosa como contracara del estatus de confort que se adueñó de nuestras vidas y nos hace vulnerables a cualquier adversidad.