El Canalla dio la vuelta olímpica.

Rosario Central superó 4-1 en los penales a Gimnasia y Esgrima La Plata en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza y se consagró como el nuevo campeón de la Copa Total Argentina 2018. Se llevó la séptima edición de un certamen que tuvo la participación de 100 equipos de todas las categorías del país, obtuvo el trofeo tras tres intentos fallidos que derivaron en subcampeonatos y alcanzó la gloria con Edgardo Bauza como entrenador. Además, se clasificó a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2019 y afrontará la Supercopa Argentina ante Boca.

Fernando Zampedri y Lorenzo Faravelli anotaron los tantos del Canalla y el Lobo durante los 90 minutos. El delantero, que se erigió como una de las figuras del equipo campeón de la competencia integradora, abrió el marcador antes de los 20 minutos de un juego que había tenido un inició discreto en su desarrollo. Con Rosario Central replegado y un Gimnasia más propenso a asumir el protagonismo dentro del campo, no debió llegar en varias oportunidades el campeón para marcar la diferencia: tras una serie de rebotes, el ex futbolista de Atlético Tucumán estableció el 1-0 dentro del área chica y desató la alegría del conjunto auriazul.

Sin embargo, Gimnasia salió a disputar el complemento con la obligación de igualar el encuentro y consiguió el objetivo rápidamente: recuperó el mitad de cancha, generó una acción colectiva de gran valía que finalizó con un envío al área y la definición de Lorenzo Faravelli, el hombre que ya le había anotado a River en Semifinales. Ocurrido esto, los nervios dominaron la escena y ninguno de los finalistas arriesgó ni intentó más de lo que sus capacidades le delimitaban. Ante esto, llegaron a los penales y debieron asumir una nueva responsabilidad.

Allí volvió a erigirse la figura de Jeremías Ledesma, el arquero más destacado de la Copa Total Argentina 2018. Había sido figura ante Lanús, Almagro y Temperley, y también puso su capacidad al servicio del equipo en la Final. Contuvo el disparo de Manuel Guanini y fue ayudado por sus compañeros, que anotaron cada penal en los pies de Néstor Ortigoza, Marco Ruben, Alfonso Parot y Matías Caruzzo. Suficiente para un Rosario Central que se impuso 4-1 en los remates desde los doce pasos y alzó el trofeo que más anhelaba. El que se le había negado en varias ocasiones y el que le regaló una de las noches más felices de su vida en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza.