Según el fiscal Marcos Nápoli, uno de los investigadores de los casos de corrupción contra la administración pública, existía un pacto de silencio entre los empresarios de la cámara de la construcción que fue quebrado por algunos, lo que permitió arrojar luz sobre los pagos de coimas.
Nápoli admitió que los empresarios que asistían a las reuniones de la cámara habían recibido expresas directivas del presidente de esa organización, Patricio Musante en Trelew y de Esteban Torraca en Comodoro Rivadavia para que ninguno de ellos hable con los fiscales.
Por eso la situación de ambos está particularmente comprometida ya que no todos cumplieron con esa consigna, gracias a lo cual pudieron avanzar y no solo eso, además confesaron que habían recibido las directivas de silencio.
A los investigadores les llamó la atención el pago de las empresas a funcionarios a través de cheques, cuando en teoría ellos no son deudores sino acreedores por la ejecución de obras públicas.
Fueron también vitales los choferes del hoy detenido Diego Correa que los mandaba a hacer efectivo los cheques que ellos endosaban y cobraban en la ventanilla 3 del Banco del Chubut sucursal Rawson y se lo llevaban a la privada del gobernador.
Más allá del detalle, para Nápoli no existe ninguna duda que el ex gobernador Mario Das Neves sabía de lo que estaba pasando porque era al lado de su despacho y cuando esto comenzó, estaba perfectamente lúcido y activo como para culpar a la enfermedad que poseía, como se pretendió una vez que estalló el escándalo.