El Millonario volvió a caer en el pantano de irregularidad que lo acecha desde aquella fatídica noche del 31 de octubre y el Granate, con un equipo diezmado y varios juveniles, lo aprovechó para recomponerse: ganó tras ocho fechas.

Ya caído de la pelea por el título (está a 19 puntos del líder boca), y a 17 días del debut en el certamen continental frente a Flamengo en Río de Janeiro, River no pudo a aprovechar el envión que había logrado al vencer a Olimpo y hasta decreció en lo futbolístico. Sin frescura ni creatividad, se vio un equipo inconexo y con poca movilidad de mitad de cancha para adelante. Tan es así que la situación más clara de gol se generó a los seis minutos a partir de una avivada de Ponzio que terminó desperdiciando Scocco solo frente al arco.

Más allá de los problemas en la creación, la marca y el retroceso también son un dolor de cabeza: a partir de una pelota que perdió Pity Martínez, Lanús contragolpeó y consiguió el tanto el gol de Silva, exponiendo así los problemas de la última línea. Pudo haber marcado un tanto más, pero se encontró con Armani, el mejor del Millonario: le ahogó un gol a Denis en el cierre del primer tiempo y otro a Acosta -la figura del partido- en la mitad del segundo.

Ni siquiera los ingresos de Quintero y Mora en el entretiempo por Enzo Pérez y Nacho Fernández, pasando de un 4-4-2 a un 4-1-3-2, le dieron vértigo. Únicamente estuvo cerca con dos acciones de Mora: un cabezazo que le ahogó Andrada y un remate en el cierre que también le tapó el arquero.

En medio de la crisis futbolística, River sigue sin lograr continuidad y se aleja de su primer objetivo del semestre: escalar posiciones y situarse entre los primeros cinco para asegurar la presencia en la Libertadores 2019. Con 18 unidades, quedó a ocho de Unión, que hoy se ubica en el quinto puesto. La última vez que logró dos éxitos consecutivos en la Superliga fue entre la primera y la tercera fecha, en las que consiguió los nueve puntos: 1-0 a Temperley, 3-1 a Banfield y 3-1 a San Martín de San Juan.

Aquel encuentro con los sanjuaninos se disputó el 17 de septiembre, y desde allí, el equipo de Gallardo solo pudo ganar dos triunfos en fila (4-1 a Atlanta por Copa Argentina y 1-0 a Lanús por Libertadores entre el 18 y el 24 de octubre). Luego, comenzó la debacle: perdió cinco (entre ellos el Superclásico con Boca) y ganó uno en la Superliga, aunque lo maquilló con las dos victorias por Copa Argentina que le dieron el título.

Más allá de los condimentos que el duelo ya tenía, la presencia de Pratto por primera vez como titular en lugar de Borré también ofrecía un atractivo, luego de sumar sus primeros minutos ante Huracán y Olimpo. Pero el delantero participó poco del juego, quedando demasiado lejos de la circulación de la pelota y sin rematar al arco (solo tuvo un cabezazo lejano).

Seis jugadores repitió Lanús (Andrada, Pasquini, Marcone, Martínez, Silva y Acosta) y siete River (Montiel, Pinola, Fernández, Ponzio, Pérez, Martínez y Scocco) de aquella noche de octubre. La diferencia está en que el equipo de Núñez se reforzó con cuatro jugadores y gastó más de 20 millones de dólares, mientras que el del Sur perdió pilares (Sand, Braghieri, Aguirre y Velázquez) y solo sumó a préstamo al defensor Nehuén Paz. La defensa de cuatro hombres que presentó ayer el Granate estuvo compuesta por tres juveniles: Gabriel Carrasco (20 años, 14 partidos en primera), Nicolás Thaller (19 años, cuatro partidos) y Enzo Ortíz (21 años, 3 partidos).

“Vamos, vamos, los pibes”, gritaron las tribunas del estadio cuando a los 22 minutos ingresó el volante Gastón Lodico (19 años, tres partidos), quien cumplió con creces, en lugar del lesionado Fernando Barrientos. Pese a que cambiaron varios intérpretes, el escenario era otro y hoy viven distintas realidades, Lanús volvió a decir presente, se recompuso luego de ocho encuentros sin ganar en la Superliga y le dio un nuevo golpe a River, que no se afianza y sus problemas futbolísticos se evidencian cada vez más.