En la cuarta jornada del Juicio a cargo del Tribunal Oral Federal que se sustancia por la causa conocida como “Langostino Santo”, el empresario pesquero Nicolás Seoane solicitó declarar.
En ese marco Seoane describió el inconveniente que la empresa debió afrontar con el cargamento de Langostinos, que tenían un rótulo que no coincidía con el que debía tener para ser exportado.
Este inconveniente, dijo el imputado, es el que hizo que el cargamento quede en la Argentina y sea manipulado hasta el hallazgo de la droga por parte del personal de la propia planta.

Seoane dijo que fue él quien solicitó el cambio de las cajas de los langostinos, para cumplir con un pedido de la firma española, lo cual aseguró que permitió que se encontrara el cargamento de cocaína.
Aseguró que la droga no estaba oculta en las cajas, y que al sacar la tapa de cada paquete, se podía encontrar fácilmente la droga.
Recordó que el lote de langostinos tenía unas 370 cajas de las cuales 57 contenían la droga.

Ante el tribunal Seoane relató de qué manera se enteró del hallazgo de los estupefacientes en las cajas de langostinos que no fueron enviados a España, en la planta de Poseidón, y como reaccionó al respecto.