La había interpuesto la intendente de Rawson a través de dos abogados acusando al diputado dasnevista Rody Ingram de ejercer “violencia de género” por un hecho ocurrido en un acto público de Playa Unión, en el que ambos fueron fotografiados.

La jefa comunal había reconocido públicamente que no existió violencia física como la foto difundida pudo aparentar, aunque sí un tono de voz desmedido del diputado que encuadraron los acusadores en la figura de violencia de género.

La denuncia recaló en el juez de familia de Rawson Martín Alesi quien en dos días la desestimó.

Alesi, en diálogo con Radio Chubut, recordó que la figura de violencia de género es esgrimida por las mujeres que han sido maltratadas en condiciones de vulnerabilidad frente a alguien que ejerce sobre ellas poder, tal como lo establece la ley nacional 26.485 vigente desde 2010 .

Sin embargo en este caso no interpreta que la intendente de Rawson sea “vulnerable” frente a Ingram, que de hecho no puede ejercer sobre ella ninguna forma de poder, menos en un acto público rodeada de gente.

Además recordó que en la presentación la jefa comunal de Rawson dice que “fue increpada” por Ingram, sin especificar de qué manera, con lo cual es imposible encuadrarlo dentro de la ley de violencia de género.

“He leído miles de denuncias y ninguna como esta” recordó Alesi quien además consideró llamativo que la funcionaria haya tardado 10 días en radicar la denuncia, cuando en el resto de los casos dentro de esta figura de la violencia de género, es por lo general inmediata.

Alesi recordó también la figura que ostenta Rossana Artero, que es nada menos que la conductora de la municipalidad de la capital provincial, expuesta a la crítica de los ciudadanos.

De lo contrario cualquier queja de un eventual contribuyente, aunque sea airada, podría encuadrarse en violencia de género cuando en realidad se trata del derecho de peticionar a las autoridades que tenemos todos.

Más allá de estas consideraciones que esgrimió en su dictamen, Alesi interpreta que el diputado Ingram incurrió claramente en una “falta de respeto”, acción cuestionable y reñida con el trato cortés que deben dispensarse dos funcionarios públicos.